Marcas como Audi, BMW, Ferrari, Mercedes-Benz, Porsche y Volkswagen se ausentarán del que alguna vez fue uno de los salones más importantes del mundo.
Con contadas excepciones los grandes salones del automóvil del mundo no pasan por su mejor momento y el más reciente ejemplo de ello es el pronóstico que se tiene para el Salón de Ginebra de este año, que abrirá sus puertas del próximo 26 de febrero al 3 de marzo con una tímida y reducida participación de fabricantes de carros.
Fundado en 1905, el Salón de Ginebra no solo es uno de los eventos de su tipo más antiguos del mundo sino que a través del tiempo fue el escenario ideal para que los principales fabricantes de carros presentaran al público sus más recientes e importantes modelos que llegarían al mercado, así como conceptos y prototipos para demostrar las capacidades de sus equipos de diseño e ingeniería.
Sin embargo, tras la pandemia que golpeó al mundo en 2020 el Salón de Ginebra tuvo problemas para volver a encender sus motores, siendo programado y cancelado para 2021 y 2022, y volviendo únicamente hasta 2023, cuando se complementó con una nueva edición en Doha, Qatar.
Las razones detrás de estas complicaciones es que, principalmente, los fabricantes no podían justificar los altos costos para participar en eventos como estos y seguramente eso es lo que ha vuelto a suceder pues para la edición de este año apenas nueve fabricantes han confirmado su participación para el Salón de Ginebra.

BYD, Dacia, Isuzu, Kimera Automobili, Lucid, MG Motors, Microlino, Pininfarina y Renault son los únicos fabricantes de vehículos que están confirmados para la edición del Salón de Ginebra de 2024, dentro del total de 32 expositores que estarán presentes. Incluso, por su reducido volumen de producción, habrá quienes excluyan del listado de fabricantes a Kimera y Pininfarina (lo cual no resta ninguna importancia a su trabajo, claro). Así las cosas, podríamos decir que entonces el Renault 5 E-Tech será la gran estrella de este salón.
¿Qué pasará después? Es difícil saber pero la tendencia de las marcas ha sido irse retirando poco a poco de este tipo de eventos costosos en favor de presentaciones independientes donde no tengan que competir por el protagonismo con sus productos. Para muchos, esto será apenas una muestra más del ocaso de los grandes salones.

